2024-09-23 03:24
La poesía no es una profesión. No es un oficio. Es aprender a estar solo. Es una lectura de las sombras, del dolor que nos configura, pues lo humano sólo se entiende desde la herida y toda experiencia se aprehende desde el dolor (entendemos el amor por el sufrimiento, la vida por la muerte). Ser poeta no es un oficio, es una suerte de esclavitud, de yugo: el poeta vive para la poesía y, como dice Claudio Rodríguez, "el poema es el que manda".